Estamos viviendo una etapa singularmente crítica en la historia de cada uno, en la historia de Chiapas y de México, en la historia de la humanidad. El coronavirus, del que apenas tuvimos conocimiento a principios de año, ha modificado nuestra vida cotidiana.
Los chiapanecos ajustamos nuestra existencia al #Quédate en Casa, y atendemos las indicaciones y guías de actuación de las autoridades sanitarias de los gobiernos federal y estatal para mitigar las consecuencias de la pandemia.
Pese a este esfuerzo, orientado a salvaguardar el primero de todos los derechos humanos, el derecho a la vida, la letalidad del Covid 19 ha sido severa y lo será aún más; sin embargo, muchas vidas se han preservado gracias a que la colectividad ha sabido resistir en el confinamiento y la sana distancia.
El denodado quehacer del Sector Salud en Chiapas, en los ámbitos del Estado y la Federación, ha alcanzado niveles de sacrificio en la atención de los pacientes. Esta Comisión lo reconoce. Las cifras confirmadas son ilustrativas: el número de personas recuperadas rebasa con amplitud al de víctimas mortales.
Asimismo, señalamos que el poder público ha de exaltar la memoria del personal de Salud, que ha dado la vida por salvar vidas, buscando la atención integral a sus deudos.
Una situación extraordinaria como la que vivimos, en un ambiente ordenado, ha sido resultado del trabajo coordinado de nuestras fuerzas de seguridad y protección civil.
La continuidad de actividades escolares en un contexto atípico, sólo ha sido posible con el compromiso del magisterio, apoyados en casa por las madres y los padres de familia, la responsabilidad de la niñez y la juventud que se ha adaptado a un escenario distinto.