EL MTRO. HORACIO CULEBRO BORRAYAS Y LA DRA. ESTHER GIMÉNEZ-SALINAS I COLOMER, UNA ALIANZA EN EUROPA FRENTE A LA CRISIS PENITENCIARIA EN MÉXICO.
La reciente conclusión de la gira europea del presidente de la Comisión Estatal de los Derechos Humanos de Chiapas (CEDH), el Mtro. Horacio Culebro Borrayas, introduce en la conversación pública un debate impostergable, la urgencia de alinear las fracturadas políticas penitenciarias de México con los estándares globales de protección civil, en un país donde los derechos humanos suelen confinarse al papel de las buenas intenciones, la alianza técnica consolidada entre la CEDH y la institución de la Síndica de Greuges de Cataluña abre una rendija de fiscalización internacional en una de las regiones con mayores asimetrías sociales del continente americano. Sin embargo, el verdadero peso específico de este puente institucional radica en el extraordinario y polifacético perfil de su contraparte, la Dra. Esther Giménez-Salinas i Colomer.
Cabe destacar que el valor de este intercambio transatlántico trasciende la mera diplomacia burocrática porque invoca a una de las mentes jurídicas más brillantes y experimentadas de la Europa contemporánea. La Dra. Giménez-Salinas no es una burócrata de escritorio, su trayectoria de más de cuatro décadas combina de manera inusual la alta academia, la magistratura pública y el gobierno corporativo global. Doctora en Derecho Penal y diplomada en Psicología Aplicada por la Universidad de Barcelona, entendió desde los inicios de su carrera en la década de los ochenta que el fenómeno criminal no puede resolverse únicamente con el código penal en la mano, sino a través de una comprensión humanista y psicosocial del individuo.
Esta visión la llevó a ser pionera en la judicatura catalana como responsable del Servicio de Defensa Jurídica del Menor y, posteriormente, a dirigir durante una década el Centro de Estudios Jurídicos y Formación Especializada de la Generalitat de Catalunya, su prestigio traspasó rápidamente las fronteras de España, siendo nombrada miembro del Comité Científico de Política Criminal del Consejo de Europa en Estrasburgo y, más tarde, vocal del Consejo General del Poder Judicial en Madrid, el máximo órgano de gobierno de los jueces españoles, rompiendo techos de cristal en el ámbito universitario, se convirtió en la primera mujer en asumir la rectoría de la Universidad Ramon Llull (2002-2012), donde además dirigió la Cátedra de Justicia Social y Restaurativa Pere Tarrés. Su influencia llegó incluso a la alta dirección financiera, sirviendo como consejera independiente del Banco Santander tanto en España como en su filial en México.
Es precisamente esta densa amalgama de experiencia internacional la que dota de un valor inconmensurable a su próximo desembarco en territorio chiapaneco. La Dra. Giménez-Salinas conoce profundamente las entrañas del sistema penal mexicano, no solo ha impartido cátedra en el posgrado de la UNAM, sino que en 2017 recibió la Cátedra Extraordinaria de Justicia Restaurativa Nelson Mandela por parte de la CNDH. Un año después, en 2018, pisó el terreno de los hechos al realizar una estancia en la mítica prisión de las Islas Marías, donde capacitó directamente a internos y custodios en modelos de reinserción social. Su regreso a México como actual Síndica de Greuges de Cataluña, la primera mujer en la historia en ocupar la defensoría del pueblo de esa región, sitúa la problemática de Chiapas bajo una lupa de rigor técnico inigualable.
La urgencia de su diagnóstico y de las conferencias bilaterales acordadas queda de manifiesto al contrastarse con la terca realidad que documenta el Diagnóstico Nacional de Supervisión Penitenciaria (DNSP). Las prisiones mexicanas enfrentan una crisis estructural histórica, atrapando a un récord de más de 265,000 personas en centros estatales evaluados con calificaciones de regulares a deficientes. El verdadero problema del sistema no reside únicamente en la infraestructura de las celdas, sino en el abuso punitivo y sistemático del Estado mediante la prisión preventiva oficiosa. Este mecanismo mantiene a más del 40% de la población recluida en un limbo jurídico, encarcelada por sospecha y sin haber recibido una sentencia definitiva. El encierro se ha convertido en el sustituto predilecto de la investigación criminal eficiente.
Frente a esta patología institucional, el testimonio que llevará el maestro Horacio Culebro Borrayas en su próxima intervención en las aulas europeas adquiere una legitimidad pragmática poco común en el funcionariado. El presidente de la CEDH acudirá a los máximos foros académicos de Europa, no solo con la investidura de su cargo, sino con la memoria viva de quien ha habitado el reverso del sistema penal. Sus encarcelamientos en 2010 (bajo el gobierno de Juan Sabines) y en 2019 (al inicio del mandato de Rutilio Escandón), procesos plagados de irregularidades y catalogados por defensores jurídicos como episodios de clara persecución política, le permiten hablar con la autoridad de un sobreviviente del abuso estatal. Quien ha padecido la prisión por consigna política posee una mirada desprovista de ingenuidad para denunciar las carencias del sistema carcelario regional.
Por todo ello, la alianza formalizada no debe interpretarse como un simple evento de relaciones públicas. Es un emplazamiento directo a las estructuras de poder en México. Al comprometer tanto el viaje del Mtro. Culebro Borrayas a las universidades de Europa como la posterior visita de la Dra. Giménez-Salinas a Chiapas para abordar temas trascendentales como la libertad de expresión, la no discriminación ante la ley y la prohibición absoluta de la tortura, la CEDH eleva el costo político de las violaciones institucionales a los derechos humanos, en una época en la que los organismos locales de defensa corren el riesgo de ser neutralizados o asimilados por el poder gubernamental, tejer redes internacionales con figuras de este calibre académico y político es un acto de resistencia institucional. Chiapas y México necesitan transitar urgentemente del castigo ciego hacia el modelo de la justicia restaurativa; esta columna transatlántica es un paso firme en esa larga y tortuosa ruta.hh